Petición

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Una viejita tenía dos deseos finales.
Primero, quería ser incinerada. Y segundo, ella quería que sus cenizas fueran esparcidas por el Centro Comercial.
– ¿Por qué en el Centro Comercial? – le preguntaron.
– Para estar segura de que mis hijas me visitaran por lo menos dos veces por semana…
(Gracias Juan)

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