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Etiqueta: ir al cielo

Lo que cuesta ser un ángel

Lo que cuesta ser un ángel

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Una anciana muere y llega al Cielo. En las puertas del mismo se encuentra con San Pedro, y se ponen a conversar.

De repente, escucha unos gritos espeluznantes.

-No te preocupes por eso -le dice San Pedro-. Es sólo que le están haciendo los hoyos en la espalda a alguien para poder ponerle las alas.

La viejecita se pone un poco nerviosa con ésto, pero continúa conversando.

Diez minutos más tarde, se escuchan nuevos y escalofriantes gritos.

-¡¡¡Pero, Dios mío!!! -exclama la anciana- ¿Y ahora qué está sucediendo?

-No hay nada de qué preocuparse -le contesta San Pedro-. Lo que pasa es que están haciendo las perforaciones que se necesitan para instalar las aureolas..

-¡Ah, no, eso sí que no! -dice la viejecita- ¡No soy capaz de resistir todo ésto! Mejor me voy al infierno.

-¡Pero no puedes hacer eso! -le dice el Portero celestial- ¡No te puedes ir al infierno! ¡Allí abusarán de ti!

-¡¡¡No importa, para eso ya tengo los hoyos hechos!!!
(Gracias L’etor)

Los huevos de Chucho

Los huevos de Chucho

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Chucho, un Ciudadano, de 70 años que siempre fue muy servicial y educado va caminando por la calle cuando de repente cae al suelo presa de un ataque al corazón y muere.

Como toda buena persona, Chucho va al cielo.
Al llegar le abre la puerta San Pedro y le dice:
– Bienvenido seas hijo.
Chucho le dice a San Pedro -yo no debería estar aquí todavía.
Pregunta San Pedro: – ¿Por qué hijo mío?
– No estaba preparado. Dejé a mi familia en mal estado y quisiera arreglar eso antes de venir y por lo tanto te pido que me dejes regresar a mi casa.
-Puedes regresar, pero únicamente convertido en un animal doméstico.
Chucho se queda pensativo unos segundos y dice:
– Está bien, regresaré en forma de gallina, ya que en mi casa tengo muchas.
Llega a su casa convertido en una hermosa gallina de plumas blancas.
Al caer en el gallinero las otras gallinas quedan asombradas y se le acercan formando una rueda, diciendo cosas muy bonitas de la gallina recién llegada.
Como en todos los lugares, llega una gallina envidiosa que dice:
– Tienen razón, esta gallina es muy bonita, pero es muy probable que no pueda poner huevos.
Chucho queda asombrado en el momento en que todas las gallinas empiezan a gritar:
– ¡Que ponga un huevo! ¡Que ponga un huevo!
Chucho asustado empieza a pujar hasta que de repente pone un huevo.
Todas las gallinas gritan:
– ¡Que ponga otro! ¡Que ponga otro!
Chucho, emocionado sigue pujando hasta poner otro huevo.
Las gallinas gritan nuevamente:
– ¡Que ponga otro! ¡Que ponga otro!
De repente, llega la esposa de Chucho y le dice:
– ¡Chucho, Chucho despertate! ¡Te estás cagando en la cama!

(Gracias L’etor)