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Categoría: Locos

El loco y el psiquiatra

El loco y el psiquiatra

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LLega el loco al psiquiatra y le dice desesperado agitando sus brazos:

– Doctor, doctor, sáqueme los pájaros, los pájaros, los pájaros.

Y el psiquiatra le responde:

– Ehh, estupido, no me los tires a mi.

(Gracias Picche)

 

Dos locos y la pared

Dos locos y la pared

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Dos locos planean la fuga del psiquiátrico; uno le dice al otro:

“Si la pared es alta cavamos un hoyo; si es baja la saltamos, ¿entendido?”
“Si, puedes ir primero”.
Pasaron tres horas cuando el loco regresa y le dice:
“No podemos escapar”
“¿Por qué?”
“¡Porque no hay pared!”.

La gran cabalgada

La gran cabalgada

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Cierto día un paciente de un hospital psiquiátrico golpea la puerta del director del hospital.

– Como está,  doctor? Puedo entrar?

– Claro que si. Qué deseas?

– Bueno, doctor. Le quiero dar un regalo.

– ¿Un regalo?

– Es un libro.  Se titula LA GRAN   CABALGADA.

– Muy interesante. ¿quien es el autor?

– Yo, doctor.

– Tu? Pero como es eso?

-LLevo internado aquí  muchos años y he   tenido mucho tiempo para escribirlo.

–  Estoy muy impresionado. Si has sido  capaz de escribir un  libro, es porque   ya estás curado.

Voy a firmar tu alta inmediatamente.

Más  tarde el director del hospital   inició la lectura del libro.

 

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Historia de locos

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Roberto y Alicia eran internos en un sanatorio mental.

Un día, ambos paseaban cerca de la orilla de la piscina cuando, inesperadamente, Roberto se tiró y quedó zambullido en el fondo sin poder moverse. Entonces, sin pensárselo dos veces, Alicia se tiró a continuación, nadó hasta el fondo y consiguió sacar a Roberto.

Cuando el director del hospital tuvo conocimiento de tal acto heroico, ordenó que Alicia fuera dada de alta por considerar que aquello demostraba estar mentalmente estable. En el momento de la entrevista, el director le dijo a Alicia:

– Tengo dos noticias para ti, una buena y otra mala. La buena es que te damos el alta porque entendemos que al lanzarte a la piscina por Roberto, has demostrado que eres capaz de responder razonablemente ante una crisis, de manera que considero puedes abandonar el hospital.

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