Un albañil

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Un albañil, más pobre que las ratas, un día encuentra a su mujer con una pulsera de oro.

-¿Y eso? Le pregunta todo sorprendido.
-Me la encontrado en la calle.
-Otro día, con un abrigo de pieles..
-¿Y ese abrigo tan caro?
-Me lo he encontrado en un contenedor de la basura.
-Oye María. ¿No tienes tú mucha suerte? Pregunta el marido mosqueado.
-¿Es que tú nunca te has encontrado nada? Responde ella con carita de buena.
-Pues mira si, ahora que lo dices. Anoche me encontré unos calzoncillos en la cama pero me estaban
grandes.

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